La criminal presidencia del demente y ya anciano (86 años)
Robert Mugabe ha convertido a este rico país, otrora el granero de África del sur, en uno de los más pobres del continente y en un estado fallido, en el que nada funciona y que, el que puede, abandona. La "reforma" agraria que ha hecho improductivas las granjas al quitárselas a los granjeros blancos y ponerlas en manos de políticos o gentes sin conocimientos o voluntad de explotarlas, las elecciones robadas a la oposición, la apropiación de negocios por los acólitos de Mugabe, el destrozo de mercados populares en las ciudades para desplazar a la gente a los pueblos, la tortura y asesinato sistemáticos, la absoluta negligencia económica, las epidemias de cólera, etc. han machacado el país, sensiblemente más pobre ahora que el día de su independencia. Llama especialmente la atención la hiperinflación, que acabó con todos los ahorros de la gente y con lo poco que quedaba de la economía.
Robert Mugabe ha convertido a este rico país, otrora el granero de África del sur, en uno de los más pobres del continente y en un estado fallido, en el que nada funciona y que, el que puede, abandona. La "reforma" agraria que ha hecho improductivas las granjas al quitárselas a los granjeros blancos y ponerlas en manos de políticos o gentes sin conocimientos o voluntad de explotarlas, las elecciones robadas a la oposición, la apropiación de negocios por los acólitos de Mugabe, el destrozo de mercados populares en las ciudades para desplazar a la gente a los pueblos, la tortura y asesinato sistemáticos, la absoluta negligencia económica, las epidemias de cólera, etc. han machacado el país, sensiblemente más pobre ahora que el día de su independencia. Llama especialmente la atención la hiperinflación, que acabó con todos los ahorros de la gente y con lo poco que quedaba de la economía.