Hakuna matata my foot! A veces sí que hay problemas. En el cruce de frontera de Malawi a Tanzania los que cambian dinero nos birlaron no mucha pasta (al cambio fueron unos 10€, aunque era justo el dinero que nos faltó para poder pagar los visados), pero sí mucho amor propio y nos recordaron que ante estos habilidosos cacos, cualquier viajero es un principiante.

Tras este vergonzante incidente, nuestra primera ciudad tanzana fue Mbeya: el escritor de viajes Paul Theroux estuvo en ella en 1965 y al volver en 2002 la encontró igual o peor, a pesar -o tal vez debido a- los trabajos de las ONG (lo de las ONG y si realmente son positivas o negativas en su actual forma es un tema recurrente, del que se pueden escribir libros. Ya lo discutiremos a nuestra vuelta...). A nosotros, sin referencias anteriores, nos agradó el que estuviera fuera del circuito turístico, su tranquilidad y toque pueblerino, sus terrazas y su fresquito nocturno.